1596: el manantial original de Santa Lucía
El paseo conmemora un sitio histórico real: el manantial de Santa Lucía donde Diego de Montemayor fundó la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey el 20 de septiembre de 1596. La acequia colonial fue durante siglos la fuente de agua de los primeros pobladores del valle.

El nombre del paseo no es decorativo. Hace referencia directa al manantial de Santa Lucía, ojo de agua natural que existió durante siglos en lo que hoy es el Centro de Monterrey. El capitán Diego de Montemayor, al fundar la ciudad el 20 de septiembre de 1596, eligió ese sitio precisamente por la disponibilidad de agua —un recurso escaso en el árido valle septentrional del virreinato.
La fundación oficial nombró al asentamiento como Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, en honor al virrey de la Nueva España Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, gobernante en el momento. La acequia que partía del manantial se convirtió en la columna vertebral del trazo colonial: alrededor de ella se distribuyeron las primeras casas, los templos, las huertas comunitarias y los molinos.
Durante el siglo XIX la acequia siguió funcionando como sistema de abasto y como elemento del paisaje urbano. Pero el crecimiento de la ciudad en el siglo XX, junto con la modernización de los sistemas de agua potable y la pavimentación generalizada del Centro, terminó cubriendo el cauce visible. Para los años cuarenta y cincuenta, lo que había sido el río original quedó casi por completo oculto bajo las calles.
El proyecto del Paseo Santa Lucía contemporáneo —inaugurado en 2007— recupera simbólicamente esa traza histórica. El canal artificial sigue aproximadamente el corredor del antiguo cauce y se alimenta en parte del manantial subterráneo que aún existe en la zona. Es uno de los pocos casos en México de una recuperación urbana que combina infraestructura moderna con memoria fundacional explícita.



